Reconstruir o reintegrar lagunas o faltas en un objeto de marfil es arriesgado (no tanto en hueso o asta), ya que por su estructura en láminas y su fracción orgánica, tan sensible a las variaciones de temperatura y humedad, pueden darse cambios de volumen y movimientos con gran facilidad. Siempre es buena elección utilizar masillas o morteros de características similares o compatibles con el material que estamos tratando, de modo que obtendremos en este caso mejores resultados con una masilla flexible. Existen en el mercado productos profesionales fabricados a base de ceras naturales o sintéticas, o con una mezcla de ambas, aunque siempre es mejor usar para el marfil productos específicos de restauración, porque una mala elección (rigidez excesiva) puede acabar en desastre por su tendencia a efectuar movimientos y cambios de volumen.
Las grietas debidas a cambios de humedad o temperatura no se rellenan porque pueden volver a cerrarse y entonces el daño podría ser mayor. El marfil presenta fisuras en las zonas ricas en destina (menos mineralizadas). Los huesos producen fisuras longitudinales (ejes axiales de la formación del tejido).
Si el objeto está fragmentado es mejor no pegarlo y mantenerlo montado, soportado por una estructura que le "devuelva" su forma original. Hay que ser imaginativo porque cada pieza presenta un problema distinto, lo importante es no usar materiales que puedan manchar o afectar al marfil. Sobretodo no hay que usar metales y, si se usan alambres, deben estar protegidos por una capa plástica. El plástico es un material inerte adecuado para el contacto con cualquier objeto antiguo que queramos conservar.
El hueso y el asta en buen estado se pueden reconstruir con masillas más rígidas. Las más usadas son las acrílicas, pero también pueden aplicarse las masillas a base de ceras que se emplean para el marfil. El remontaje de piezas debería hacerse con un adhesivo que pueda eliminarse con facilidad como el pegamento imedio banda azul que en argot de restaurador se llama adhesivo nitrocelulósico o a base de celulosa y que es lo que se utiliza en toda excavación arqueológica.
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domingo, 25 de agosto de 2013
CÓMO LIMPIAR EL MARFIL, HUESO O ASTA
Sólo debería limpiarse si es etrictamente necesario y no eliminar la pátina natural amarillenta que deja el tiempo en el marfil. Es suficiente pasar un algodón humedecido (no chorreando) con alcohol etílico o metílico. Es un disolvente lo suficientemente volátil (de rápida evaporación) como para permitir una limpieza algo lenta pero que no llega a afectar a la estructura a pesar de que penetra por sus capilares. Mejor no usar agua, sobretodo en piezas deterioradas, aunque algunas páginas lo recomienden. Ni siquiera en material inorgánico y nuevos utilizaría agua. Cepillo suave sí, agua no.
En cuanto a sumergir en leche unos minutos las piezas de marfil para que recuperen su blancura (supongo que gracias a la caseina), pienso que es preferible conservar las piezas con la coloración que añade el tiempo y si no puedo recomendar limpiarlas con agua, menos aún con inmersiones en leche.
Si las piezas presentan policromía hay que efectuar pruebas de limpieza en zonas poco visibles, y si se mancha el algodón, hay que consolidar primero la capa de pintura o acudir, si resulta complejo, a un restaurador.
Emplea siempre guantes de látex o similares, aunque se trate solo de alcohol.
Tras la limpieza puedes proteger la pieza con ceras naturales o sintéticas que tienen la elasticidad adecuada para un material orgánico que puede hacer movimiento.
En cuanto a sumergir en leche unos minutos las piezas de marfil para que recuperen su blancura (supongo que gracias a la caseina), pienso que es preferible conservar las piezas con la coloración que añade el tiempo y si no puedo recomendar limpiarlas con agua, menos aún con inmersiones en leche.
Si las piezas presentan policromía hay que efectuar pruebas de limpieza en zonas poco visibles, y si se mancha el algodón, hay que consolidar primero la capa de pintura o acudir, si resulta complejo, a un restaurador.
Emplea siempre guantes de látex o similares, aunque se trate solo de alcohol.
Tras la limpieza puedes proteger la pieza con ceras naturales o sintéticas que tienen la elasticidad adecuada para un material orgánico que puede hacer movimiento.
CÓMO CONSERVAR EL MARFIL, HUESO O ASTA
Para conservar correctamente materiales tan delicados y sensibles a las condiciones ambientales debes mantener las piezas a salvo de humedad excesiva y cambios bruscos de temperatura. Generalmente se considera que la humedad relativa ideal ronda el 55%. Aunque parezca que sobra decir algo tan obvio, puede ser que alguien tenga la tentación de exponer sus tesoros más preciados en lugares destacados como la chimenea (Mal, si se le da uso) o en zonas exóticas de la casa como el baño. Igual que la madera, el marfil, hueso y asta, son materiales en parte o totalmente hidrófilos (que absorben el agua), y en ellos se producen cambios de volumen a causa de las variaciones en la humedad ambiental. Si realmente tenéis intención de conservar hay que ser muy cuidadoso en la zona de la casa dónde se exponen o guardan. No debe estar expuesto al sol ni a luz directa e intensa (ni hablar de halógenos en la vitrinas para lucirlos mejor). Cualquier envoltura de plástico (por ser un material inerte) con un saquito de gel de sílice será suficiente aunque sería mejor separar la pieza del plástico con un saquito de tela. Si se va a exponer, lo mejor es una vitrina para mantener a salvo del polvo. Igualmente debería añadirse a la vitrina algo de gel de sílice que puede camuflarse en bandejitas decorativas.
Si no es necesario es mejor no tener la tentación de limpiarlo en exceso ni toquetearlo, la grasa natural de nuestras manos mancha este tipo de objetos.
Si no es necesario es mejor no tener la tentación de limpiarlo en exceso ni toquetearlo, la grasa natural de nuestras manos mancha este tipo de objetos.
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