Durante la limpieza de un metal puede aparecer una grieta, un agujero, incluso puede legar a descomponerse. Para salvaguardar el objeto antes de seguir trabajando pégale vendas a modo tirita. La manera de hacerlo es adherir vendas recortadas a medida con pegamento imedio disuelto en acetona (1/1), deposita las vendas sobre la superficie a asegurar y con un pincel y mucho cuidado aplica la disolución de adhesivo nitrocelulósico (pegamento imedio banda azul) con acetona. Deja secar y después de solucionar el problema lo podrás retirar con acetona aplicada puntualmente. Acomoda el objeto en una especie de cama que puedes fabricar con una bandeja alta rellena de arena de playa lavada. Coloca una tela o plástico flexible entre el objeto y la arena de manera que no puedan entrar granos en las rendijas
Se pueden usar productos específicos para rellenar, pero debes asegurarte que podrás controlar la aplicación. La resina de poliéster con pigmentos es difícil de manejar, si no controlas el tiempo de curado, las dosis,... Es probable que todo acabe chorreando y estropeándose. Existen masillas de poliéster específicas que permiten, una vez secas el modelado. Las resinas epoxi, más sólidas, pueden apañar el problema si se adhieren bien. Atención, cualquier tipo de resina que usemos, por poco sospechosas que parezcan, emite vapores nocivos. Trabaja en ambientes abiertos.
Antes de aplicar un producto sobre la pieza debes experimentar con él. Aunque parezca que puedes conseguir el tono exacto con pigmentos mezclados lo único que puedes hacer es acercarte al tono, sobrepasarlo, o poner el foco de atención de la pieza en aquél cuerpo extraño de color estrambótico (además el uso de cargas o pigmentos con las resinas las debilita y modifica su comportamiento en el curado). Mejor dejar el color de la resina o a posteriori aproximar el tono con pintura al óleo. Busca en intenet un producto idóneo para las características del objeto porque si vas directamente a la tienda directamente puede que te vendan lo que tienen en stock por las buenas sin que sea realmente lo que necesitas.
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domingo, 25 de agosto de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
CÓMO LIMPIAR DE ÓXIDO EL HIERRO
Eliminar el óxido puede ser muy sencillo, pero cada pieza es un mundo. Dependiendo del valor y antigüedad de la pieza hay que comenzar el trabajo tomando conciencia que la capa de óxido puede estar repartida de manera uniforme sobre el metal O NO. Principalmente en piezas antiguas o de mucho uso (herramientas) pueden aparecer puntos donde el óxido penetra en el objeto. Hay que vigilar las zonas donde se insinúan soldaduras, seguramente allí el hierro estará más dañado. La corrosión en objetos antiguos de hierro suele ser de difícil restauración.
Es mejor siempre ir de menos a más y eliminar mecánicamente las capas de óxido, de modo que uno puede observar el estado efectivo del metal. Usa cepillos metálicos sólo si se trata de quitar el óxido a piezas sin importancia, si lo empleas con metales de cierto valor, aunque sólo sea emocional, dejarás marcas visibles. Dependiendo de la delicadeza del objeto puede usarse lana de acero o lápiz de fibra de vidrio (que podéis comprar en una tienda de fotografía). La presión en cualquiera de los dos casos siempre debería ser gradual, controlada y con movimientos circulares. Los cepillos para taladro pueden jugártela, y si no tienes un gran dominio de su uso la cosa puede acabar mal. Si se os ha gastado la paciencia y según el tamaño del objeto quizás sea mejor usar una máquina como la Dremmel o similar (no tengo afán de hacerle publicidad a nadie) donde fácilmente se puede controlar la velocidad del cepillo. Usad siempre brocas no demasiado fuertes y probad primero sobre otra superficie o en una zona poco visible. También os podéis hacer con brocas para pulir si queréis dejar un acabado brillante.
Las partes móviles deben separarse si es posible y limpiarse una por una. Igualmente se barnizarán de forma individual. Sólo hay que montarlas de nuevo cuando estén bien secas.
Trabajad con paciencia, si el objeto es antiguo o se trata de un recuerdo familiar, se merece algo más de tiempo. Las limpiezas químicas son siempre descontroladas incluso para un profesional de la restauración. Además, tanto si el tratamiento requiere sumergir la pieza como si se trata tan sólo de impregnar, cualquier producto que ataca al óxido es sospechoso también de atacar al material que limpiamos (hay excepciones gloriosas para otros materiales, como los tratamientos con agar agar). Los eliminadores de óxido que requieren un lavado posterior con agua me parecen paradojas cósmicas, todo el mundo sabe que mojar un hierro activa el óxido.
Inhibición del óxido:
-ácido tánico al 3% en alcohol, aplicación a pincel.
Estabilización:
-ácido tánico con un 5% de alcohol, aplicación a pincel.
Protección:
-Resina Paraloid B72 al 5% con Xileno, aplicación a pincel.
Para la inhibición, estabilización y protección del hierro existen formulaciones comerciales en cualquier tienda especializada. Para pequeñas cantidades puede convenir más. En general las ceras dan un acabado bonito, pero acaban convirtiéndose en un imán para el polvo, así que si las eliges es mejor que el objeto esté salvaguardado en una vitrina.
-Conservar: no exponer a cambios bruscos de temperatura, no exponer a humedad excesiva (gel de sílice para controlarla), no dejar que se vaya depositando el polvo porque ahí pueden empezar a aparecer problemas de nuevo.
El Xileno es un disolvente del grupo de los bencenos y es bastante nocivo. Aunque no lo compremos tal cual lo podemos encontrar dentro de los ingredientes de algunos barnices protectores de metal. Hay que trabajar en espacios ventilados, trabajar con guantes y evitar salpicaduras (las gafas protectoras son incómodas, pero hay que tenerlas a mano para ocasiones concretas).
Es mejor siempre ir de menos a más y eliminar mecánicamente las capas de óxido, de modo que uno puede observar el estado efectivo del metal. Usa cepillos metálicos sólo si se trata de quitar el óxido a piezas sin importancia, si lo empleas con metales de cierto valor, aunque sólo sea emocional, dejarás marcas visibles. Dependiendo de la delicadeza del objeto puede usarse lana de acero o lápiz de fibra de vidrio (que podéis comprar en una tienda de fotografía). La presión en cualquiera de los dos casos siempre debería ser gradual, controlada y con movimientos circulares. Los cepillos para taladro pueden jugártela, y si no tienes un gran dominio de su uso la cosa puede acabar mal. Si se os ha gastado la paciencia y según el tamaño del objeto quizás sea mejor usar una máquina como la Dremmel o similar (no tengo afán de hacerle publicidad a nadie) donde fácilmente se puede controlar la velocidad del cepillo. Usad siempre brocas no demasiado fuertes y probad primero sobre otra superficie o en una zona poco visible. También os podéis hacer con brocas para pulir si queréis dejar un acabado brillante.
Las partes móviles deben separarse si es posible y limpiarse una por una. Igualmente se barnizarán de forma individual. Sólo hay que montarlas de nuevo cuando estén bien secas.
Trabajad con paciencia, si el objeto es antiguo o se trata de un recuerdo familiar, se merece algo más de tiempo. Las limpiezas químicas son siempre descontroladas incluso para un profesional de la restauración. Además, tanto si el tratamiento requiere sumergir la pieza como si se trata tan sólo de impregnar, cualquier producto que ataca al óxido es sospechoso también de atacar al material que limpiamos (hay excepciones gloriosas para otros materiales, como los tratamientos con agar agar). Los eliminadores de óxido que requieren un lavado posterior con agua me parecen paradojas cósmicas, todo el mundo sabe que mojar un hierro activa el óxido.
Inhibición del óxido:
-ácido tánico al 3% en alcohol, aplicación a pincel.
Estabilización:
-ácido tánico con un 5% de alcohol, aplicación a pincel.
Protección:
-Resina Paraloid B72 al 5% con Xileno, aplicación a pincel.
Para la inhibición, estabilización y protección del hierro existen formulaciones comerciales en cualquier tienda especializada. Para pequeñas cantidades puede convenir más. En general las ceras dan un acabado bonito, pero acaban convirtiéndose en un imán para el polvo, así que si las eliges es mejor que el objeto esté salvaguardado en una vitrina.
-Conservar: no exponer a cambios bruscos de temperatura, no exponer a humedad excesiva (gel de sílice para controlarla), no dejar que se vaya depositando el polvo porque ahí pueden empezar a aparecer problemas de nuevo.
El Xileno es un disolvente del grupo de los bencenos y es bastante nocivo. Aunque no lo compremos tal cual lo podemos encontrar dentro de los ingredientes de algunos barnices protectores de metal. Hay que trabajar en espacios ventilados, trabajar con guantes y evitar salpicaduras (las gafas protectoras son incómodas, pero hay que tenerlas a mano para ocasiones concretas).
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